El "corte crisantemo" fue un peinado norteamericano popularizado a finales de la década de 1950. Muchísimas mujeres, especialmente las jóvenes, lo llevaban; empero, quizás la más famosa en hacerlo por aquella época haya sido la cantante Peggy Lee. De todos modos es sabido que ella no se hizo famosa por el peinado, sino que lo que ocurrió fue lo contrario: su destreza para cantar -y particularmente su interpretación de la canción "Fever"- fue lo que la convirtió en una deseable flor de oro a los ojos del público.
Creada "Fever" por Blackwell & Cooley, fue Little Willie John quien la popularizó durante su gira de 1956 (aquella que tenía a nada menos que James Brown and his Famous Flames como teloneros). Sin embargo la versión masificada por Peggy Lee en 1958 es diferente a la original: no sólo debido a la economización de los sonidos (se deja escuchar tan sólo un contrabajo, una batería y unos pares de yemas chasqueantes detrás de la blonda voz), sino también por haberle adicionado unas estrofas a la letra original en donde a la sencillez del poema se le suman referencias literarias (Romeo y Julieta), históricas (Capitán Smith y Pocahontas) y científicas (Celsius y Fahrenheit), que tuercen la letra hasta convertirla en una suerte de parodia a la poesía beatnik tan en boga durante aquel momento.
Al final de la canción, el enunciador cambia la primera persona por la segunda, produciéndose la última transformación importante: la canción se torna femenina. Esa apropiación es lo que le permite a Peggy Lee registrarle su marca definitivamente, y desatarla como un hit para las ventas.
A partir de allí la canción se enraizará en la cultura popular norteamericana, y pasará a ser base de muchísimas reversiones (curiosamente, dos tradiciones se forjarán para ello: la de los músicos negros -que seguirán a Little Willie- y la de los blancos -que se encolumnaran detrás de Peggy Lee-).
M es por Máquina, Moneda, Música
En 1959, al otro lado del Atlántico, Gainsbourg fabrica su propia versión de la canción. Su empresa no pretende más que situarse al margen, o mejor aún al costado de la canción original. "Le claqueur de doigts", el producto final, juega sutilmente entre la parodia y su más allá.
La escena es sencilla: se nos ubica frente a un joven que chasquea repetidamente sus dedos frente a una jukebox1, con la única intención de no perder ni el ritmo ni su pose. Y, al hacerlo, entra en una suerte de hipnosis; es ese aparato el que lo sume en un estado "febril" por convertir a su pose en su postura.
Ahora bien, la elección de la jukebox oculta un deseo de crítica social -como lo hacen por lo general las letras de Gainsbourg por esos años.
A primera vista pareciese ser que Gainsbourg nos coloca frente a un hombre al que la técnica lo ha aprisionado con sus suaves tenazas. Empero, en un nivel un poco más profundo, vemos que la escena es, por un lado, la de una máquina que se ha humanizado -o la menos se ha tornado una entidad biológica- al conseguir "afiebrar" al hombre y, por el otro, la de un hombre que se ha maquinizado al iterar sus chasquidos casi de un modo automático. Y detrás de ambos está la moneda que no deja de ingresar por la hendija, para que los mecanismos no se detengan, y para que ni la música enlatada ni el chasquido banal cesen.
En un poema heroicamente beatnik de la época (me refiero a "Aullido"), Allen Ginsberg utiliza la poderosa imagen de una "jukebox de hidrógeno" desde donde se escucha el Apocalipsis. En "Le claqueur de doigts" Gainsbourg no alcanza ese tono bíblico de Ginsberg, pero si se entretiene satirizando 'patafísicamente un "mudo" dispositivo con el suficiente poder de regir la experiencia de más de uno, como es la jukebox.
Lo que se consigue -a partir de violentación de la melodía primero, y de la letra después- es evidenciar la capacidad de (in)subordinarse de los dedos con respecto a la mano.
1. La jukebox (conocida en español como gramola, o también -aunque erróneamente- como victrola o rockola) es todo un símbolo cultural. Llamada originalmente Fonógrafo Automático, adquirió su nueva denominación en el sur de EEUU, en donde se convirtió en un artefacto muy popular, especialmente en los bares y salones que acogían a la población negra. Nadie conoce exactamente el significado de la palabra "juke", pero se la tiende a asociar con el término africano "joot" -que remite a "danza"-, y con el del creole "jook" -que mezclaba "joot" con el "jeu" del francés louisianense. Sin embargo hacia mediados de la década de 1930 el término alcanzó una difusión más amplia; por ello no se tardó en asociar el "juke" con la familia Juke. Dicha familia (al igual que los Kallikaks, los Nams, los Wins, los Hill Folk, los Zeros, los Tribe o los Ishmael, cada uno mostrándose como la encarnación de un mal específico) representaban, para el imaginario social norteamericano de principios del siglo XX, una prole de seres indeseables, los cuales, gracias a la eugenesia, podrían ser definitivamente erradicados. De más está sostener entonces que la jukebox fue convertida en una suerte de símbolo contra-cultural. De allí es, por ejemplo, que un poeta como Allen Ginsberg haga emerger jukeboxes casi exclusivamente en los bares gays de sus poemas.
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["Le claqueur de doigts", Nº2, track 01. Phillips Ltd., París, 1959. Compuesta e interpretada por Serge Gainsbourg. 3'05'']
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Download:SG - Le claqueur de doigts




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